Espero que estas líneas te inviten a realizar una reflexión de vida.

Vivimos en nuestro mundo occidental, lleno de opulencia, con acceso a toda o casi toda la información, a obtener alimentos, a conocer los hábitos de lo que debería ser saludable y aún así el índice de enfermedades crónicas persiste e incluso aumenta, desde la ansiedad y la depresión, alteraciones digestivas, cardiovasculares, osteomusculares, enfermedades degenerativas, autoinmunes, cáncer, disminución de la fertilidad, y un largo etc incluyendo las no diagnosticadas por la medicina convencional, dada la complejidad de los síntomas de los pacientes.

Quiero analizar contigo un concepto, el ESTRÉS, vamos a ello!  Cuando percibimos una circunstancia estresante que nos amenaza en algún sentido, un sistema nervioso primitivo, nuestro sistema nervioso autónomo simpático, se pone en marcha y entonces nuestro cuerpo moviliza gran cantidad de energía en respuesta a este factor estresor. Fisiológicamente el cuerpo dispone al momento de recursos que va a necesitar para afrontar un peligro inminente. Nuestras pupilas se van a dilatar para que podamos ver mejor, el ritmo cardíaco y la respiración se aceleran para que podamos correr, luchar o huir. Se libera glucosa al torrente sanguíneo para que las células dispongan de más energía, y la sangre se desplaza de los órganos internos a las extremidades para que nos podamos mover con más rapidez. El sistema inmunitario se dispara y después decae, la adrenalina y el cortisol inundan los músculos con el fin de proveerlos de energía. La circulación abandona el cerebro anterior (nuestro cerebro racional) y se dirige al posterior, al instintivo, se da paso de pensar de forma creativa a activar nuestra parte más instintiva para así poder sobrevivir.

Este mecanismo es perfecto a corto plazo, nuestro cuerpo (como el de cualquier especie) está diseñado para soportar estas situaciones y  cuando el peligro cesa, el cuerpo vuelve a la normalidad, recupera su homeóstasis, y regula sus niveles de energía y su bioquímica.

Ahora bien, ¿qué ocurre cuando el factor estrés no cesa? El cuerpo no recupera jamás ese equilibrio.

Como seres humanos disponemos de un cerebro que ha sido coronado con un gran lóbulo frontal, lo cual nos permite ser creadores tanto para lo bueno como para lo malo, ¿qué quiero decir? Este gran cerebro nos permite cavilar sobre nuestros problemas, revivir situaciones del pasado y por supuesto y si estamos viviendo en estrés crónico, en estado de supervivencia prevemos el peor escenario posible para nuestro futuro.

Cuando vivimos en supervivencia (somos como una gacela corriendo delante de un depredador) nuestro cuerpo no realiza proyectos a medio ni a largo plazo, sólo sobrevive. Como seres humanos estamos preparados para afrontar un estrés agudo, no crónico, no podemos vivir continuamente en supervivencia, ENFERMAMOS!!!

Como  he comentado a través de nuestro fantástico cerebro podemos desencadenar una respuesta al estrés con un solo pensamiento y la emoción asociada al mismo, por ejemplo si recordamos una experiencia pasada que nos afectó de algún modo, nuestro organismo volverá a reproducir la misma bioquímica que en el momento que sucedió. Estudios de psiconeuroinmunoendocrinología (PNIE) y neurociencia lo avalan, se vuelve a vivir bioquímicamente como si estuviera sucediendo en el momento presente, si esto es repetitivo pasamos a vivir en estado de emergencia, volvemos a correr delante del depredador, y la energía se dispone para ello, aumenta la glucosa en sangre, se vierten más factores de coagulación por si tuviéramos una herida, taquicardia, aumento de la tensión arterial, … , hay un consumo de micronutrientes más elevado, nuestra inmunidad se distrae en aportar esta energía en sobrevivir y no está disponible para el resto de la fisiología como reparar una úlcera, procrear, controlar células tumorales que aparecen, hacer buenas digestiones, y más y más.

Entonces si con nuestros pensamientos y emociones podemos desencadenar una respuesta al estrés, si cambiásemos nuestros pensamientos y emociones ¿sería posible reconducir nuestra bioquímica, restablecer nuestra inmunidad y alcanzar de nuevo la salud?

Trabajando sobre nuestra parte energética, nuestros pensamientos y emociones (a través del mindfulness, meditación, yoga), podemos aprender a pensar y sentir de forma diferente a como lo hemos estado haciendo y nos ha llevado a enfermar, sé que no es fácil, porque eso implica dejar de ser quienes somos, aunque yo prefiero llamarlo, cambiar para ser una versión mejorada de uno mismo y además y por supuesto también debemos trabajar sobre nuestra materia, sobre nuestro cuerpo en desequilibrio, mejorando la nutrición, aportando en los déficit nutricionales, utilizando tanto la medicina convencional si fuera preciso como otras medicinas, la china, homeopatía, la fitoterapia, los aceites esenciales, y así podemos salir del estado de emergencia y restablecer la salud y vivir, no sobrevivir.

Te invito que te unas al camino del cambio.