Vamos a dar un paseo por nuestra vida occidental, dónde nuestro día tras día es la rapidez, lo inmediato, ser productivo y ser supuestamente eficiente. Esto supone que a lo largo de nuestro día, uno cualquiera, tenemos que llevar a cabo gran número de tareas.

El funcionamiento de nuestro cerebro crea unos sistemas automáticos aprendidos ( un programa) para ergonomizar todas las acciones que tenemos que hacer. No podemos estar pensando de forma consciente en cada una de ellas, son respuestas automáticas, desde las más sencillas como levantarnos de la cama, ducharnos, preparar el café, revisar los mails, coger el coche, dirigirnos al trabajo, a ver a la familia, comprar, y un largo etcétera que ya conocéis, hasta la forma que tenemos de pensar y sentir y nos lleva a reaccionar delante de nuestro  entorno.

Todas estas respuestas automáticas que tenemos, nuestro piloto automático, vienen determinadas por nuestros aprendizajes y repeticiones de los mismos y  nuestros pensamientos y nuestras emociones repetitivas que hemos aprendido a lo largo de nuestra historia personal y que determina nuestra personalidad.

Nuestra forma de pensar y de sentir crea nuestra realidad personal, es decir, interpretamos la realidad que nos rodea a través de nuestros sentidos.

Ahora bien, el hecho de vivir de forma continua en pilotó automático nos lleva a repetir de forma casi constante cómo nos sentimos. Ese pensamiento – sentimiento nos lleva a la experiencia que nos reafirma como pensamos y como sentimos, nos reafirma quienes creemos SER, y ello nos aleja de nuestra capacidad de ser creadores, nos limita nuestra fantástica capacidad de reinventarnos.

Déjame que te cuente. Tenemos una capacidad como seres humanos, la metacognición, que nos permite ir más allá de los pensamientos, podemos observarlos, detenerlos e incluso cambiarlos. En este proceso interviene nuestro lóbulo frontal, el centro creativo de nuestro cerebro, y cuando lo activamos, lo encendemos, comienza a reclutar nuevos circuitos cerebrales, activa nuevas secuencias, patrones y combinaciones neuronales. Cada vez que hacemos esto, no sólo estamos cambiando nuestra mente ( que es nuestro cerebro en acción) sino que estamos cambiando nuestro cerebro.

Una vía importante para poder realizar este proceso es la MEDITACIÓN,donde se enseñan métodos para aprender a ser conscientes de los pensamientos y sentimientos subconscientes o inconscientes. El propósito es ir más allá de la mente analítica, pasar de la mente consciente a la subcosciente. Si accedemos a nuestro programa inconsciente, el que nos mantiene en nuestro piloto automático de pensar y sentir, donde día tras día se hace presente nuestro miedo, frustración, ira, tristeza, … ¿podríamos cambiar el programa subconsciente? ¿ qué pasaría si aprendieras a mantener el cerebro y el cuerpo en el momento presente una y otra vez? Si no continuaras viviendo en tu pasado y así crear tu presente y por tanto tu futuro.

El objetivo de la meditación no es controlar tus pensamientos sino dejar de permitir que te controlen a tí, así te darías el permiso de adentrarte en lo desconocido, de aventurarte a crear nuevas experiencias.

Recuerda , toda creación comienza con un pensamiento.