¿Quienes somos?

Después de nuestro trayecto tratando y acompañando a nuestros pacientes y por nuestras propias experiencias personales, nos surge la necesidad de crear una nueva terapia, TRISKEL THERAPY.

Biografia Dra. Elena Bejarano

Elena Bejarano, médico curiosa. Licenciada en Medicina y Cirugía por la Universidad Autónoma de Barcelona, Facultad de Medicina, Diplomada en Medicina Tradicional China por CEDACT y ACMAB,  Master Iberoamericano en Acupuntura Bioenergética y Moxibustión certificado por la Universidad de Medicina China de Yunnan, diplomada en Homeopatía, estudios de Medicina Ortomolecular,  Medicina Cuántica y Maestra de Reiki.

Desde que tengo recuerdo ha formado parte de mi vida el contacto con las personas, con su sentir. No sé de dónde viene ese anhelo, esas ganas de compartir vida con mis pacientes, vivir sus historias, sentir sus emociones, evolucionar y aprender a través de ell@s.

Ya en la facultad, las sincronías venían a visitarme, estudié en la UAB, en los primeros cursos ya llegó a mis manos un folleto para asistir a una conferencia de Medicina China, Acupuntura, y despertó mi curiosidad a un modelo de medicina diferente, más tarde en segundo tuve la suerte de tener como profesor de anatomía a un excelente cirujano que decidió darnos a conocer conceptos de esta maravillosa medicina milenaria, sentía que era sorprendente el concepto energético del Ser, el que todo y con todo, tenía una posible relación, un orden.

Seguí con mis estudios de Medicina en el Hospital de la Vall d’Hebrón, años de crecimiento, aprendizaje, divertidos y duros también, el acercamiento a los pacientes, poder sentir su dolor, su miedo, su soledad,… y la sensación de que algo faltaba en los conocimientos que estaba aprendiendo, está bien conocer y diseccionar al ser humano, aún así algo se escapaba, mismos diagnósticos, mismos tratamientos y evoluciones diferentes, ¿por qué?  Y entonces otra casualidad se dio, Curso de Medicina Tradicional China, así que me enrolé en una aventura de tres años, además de acabar Medicina. No fue fácil el hecho de integrar dos formas de pensar tan diferentes. De ello han pasado ya más de 25 años.

Pocos años más tarde todo aquello que sentí en compañía de los pacientes lo viví desde su perspectiva, una enfermedad me postró en una cama de hospital y viví su miedo, su impotencia y su soledad. Estar hospitalizada, sin saber si vas a vivir o no, tomando decisiones, y con un bebé recién nacido me abocó a una sensación de miedo, difícil de describir.

A través de la enfermedad descubrí que todo estaba relacionado, mi cuerpo, mis pensamientos, la forma que tenía de sentirme, algo en mi interior me decía que esto no podía acabar ahí,  y eso me impulsó a una búsqueda de conocimientos que me ayudaran a comprender, un viaje fascinante, descubrí mi pasión.

Estudié y estudio homeopatía, medicina ortomolecular, microbiota intestinal y medicina cuántica, nunca olvidando la medicina convencional (muchos años trabajando en urgencias me han enseñado lo valiosa que es).

He descubierto el poder de cada  persona para poder sanar y ser feliz, no hay nada más hermoso que poder ser observadora de los cambios que ejercen, en su cuerpo-mente y por ende en sus vidas.

 

Realmente apasionante …

 

Biografia Dra. Nuria Lopez

1. DE DONDE VENGO….

Nací  un 7 de mayo en el año 1975, en la población de Terrassa. Hija de una familia muy humilde, procedentes de Andalucía, y la menor de dos hermanas. Mi familia por parte de padre siempre ha vivido lejos, y aunque nos vemos poco, nos unen unos lazos familiares muy fuertes y en los momentos importantes siempre estamos. De mis abuelos solo conocí a las abuelas, ya que mis abuelos ya no estaban cuando yo nací.” Con los que tengo más relación es con el único hermano de mi madre que vive en Terrassa y que tiene tres hijos, mis primos con los que he crecido, y que son como hermanos. Nos criamos  juntos. Éramos “los cinco”, como la serie de novela de aventuras escrita durante tres décadas (40,50 y 60) que muchos leíamos en los años 80 que algunos de vosotros recordaréis 😉. Mis padres trabajaban tanto que a penas los veía, por lo que mi abuela materna, que vivía con nosotros, fue un pilar fundamental en mi vida. Ella se encargaba de “los cinco” y durante nuestra niñez y preadolescencia nos alimentaba con su cariño y su ternura. Tuve la gran suerte de tener una infancia muy feliz, y así la recuerdo. Era una niña traviesa y muy lista, al menos eso decía mi abuela ☺️. Y ya desde muy pequeña recuerdo estar pendiente y de cuidar de los demás o de aquellos que pudieran sentirse solos a mis ojos. De ahí que me llevara mejor con el único chico de “los cinco”, con el que solía jugar más que con el resto del grupo. En la escuela también me relacionaba más con niñas que no eran líderes. 

Somos una familia muy unida y tenemos unos vínculos muy especiales, porque nos criaron con AMOR, TERNURA Y RESPETO lo cual marcó nuestras vidas para siempre.

Me eduqué en un colegio de monjas, las Salesianas, en una época donde chicos y chicas no íbamos juntos. No tuve clases mixtas hasta el instituto. De mis amigas de la escuela tengo muy buenos recuerdos, y de todas ellas conservo a una en especial. Durante mi infancia, mis padres que vienen de familias muy humildes, quisieron darnos a mi hermana y a mí todo lo que ellos no habían podido tener, y nos inscribían a múltiples actividades extra escolares como el inglés, la mecanografía, labores…. Eso nos marcó mucho, por la sensación de tener que hacer de todo y lo mejor posible para ser “perfectas”. En esa época, en la que éramos niñas y lo único que queríamos era jugar y disfrutar de la infancia, mis padres se obcecaron en que recibiéramos la mejor educación, tanto dentro como fuera de la escuela. Eso no impidió que vivieramos una infancia completa como niñas, pero nos hizo crecer con mucha autoexigencia. Si queríamos hacer actividades por hobbie teníamos que hacerlas además de las otras. Durante nuestra educación tener buenas notas era algo más que esperable. En mi caso lo vivía como una obligación, aunque durante la escuela primaria yo no me esforzaba tanto por ser buena en mis estudios todo cambió cuando llegué al instituto. De hecho en la EGB, tras una evaluación con na psicóloga de orientación profesional, les dijeron a mis padres que no era muy lista y que no serviría para estudiar. A pesar de los consejos de una profesional mis padres decidieron darme la oportunidad de decidir sobre lo que yo quería, y en ese momento me decliné por el instituto. Algo pasó entonces, cuando empecé esa nueva etapa, donde decidí que quería estudiar. Me revelé contra la imagen de que yo no podía hacer nada, o que alguien pudiera pensar que era tonta. Mi entrada en el instituto me hizo cambiar muchísimo. Fui una alumna ejemplar y coincidió con el cambio de tipo de escuela. Pasé de estar rodeada solo de mujeres a un entorno mixto. Venía de una escuela de monjas y entré en una escuela pública. En esta ocasión mi esfuerzo de superación en todo hizo perderme parte de mi adolescencia, y pasaba muchos fines de semana en casa estudiando. No era tan feliz como en la infancia, y me volví muy exigente conmigo misma. No hice ni una campana. Cuando estudiaba me centraba solo en un objetivo, llegar a la universidad y hacer carrera. No salía mucho y decidí alternar mis estudios con realizar algún tipo de labor social, por lo que escogí hacerme voluntaria de cruz roja. Gracias a esta conocida entidad entré en contacto con las ambulancias y con una pequeña parte del mundo sanitario. Con Cruz Roja tuve la oportunidad de participar en las olimpiadas de Barcelona 92 como voluntaria. Fue una grata experiencia donde aprendí como la cooperación y la colaboración entre los seres humanos puede conseguir mover montañas. Las olimpiadas del 92 fueron un gran ejemplo de lo que yo llamo el trabajo en equipo. En Barcelona cientos de voluntarios nos movimos a cambio de nada material. Nos unía el querer y poder ayudar, lo que sentíamos en aquellos momentos era algo muy especial, porque las energías de nuestras emociones y de los momentos compartidos tienen un incalculable valor que no se puede medir, solo SENTIR. Ojalá muchos empresarios entendieran el valor de la EMOCIÓN y del BIENESTAR, conseguirían crecer más como empresas y serían mejores personas y más FELICES. Lo que realmente mueve a la gente es lo que sienten.

Luego hice la selectividad, saqué muy buena puntuación y escogí hacer la carrera de medicina, aunque una parte de mí me pedía a gritos hacer algo más creativo. Por un lado me encantaba la física, la química y las matemáticas. Y por el otro me gustaban las bellas artes, el arte dramático y la cocina. Crecí con la equivocada idea de que había profesiones sin futuro con las cuales no me ganaría la vida y que decepcionaría a mis padres si no hacía algo como lo que hice. Pensé que tarde o temprano haría algo más creativo aunque fuera como hobbie, o sea, sumado a lo que sentí inicialmente una obligación, hacer una carrera. De todas las posibles pensé muy bien cuál sería la mejor para mí. Quería ayudar a los demás, y hacer algo por el mundo, por lo que vi en ser médico la mejor opción. No tuve ningún problema para entrar en la UAB, otra etapa que me marcaría a nivel personal y profesional. A pesar de mi decisión a nivel laboral aprendí teatro, cocina, algo de música y me encantaba dibujar y pintar.

Durante la adolescencia me rodeé de amigos con ideologías muy hippies. Músicos y poetas. Me enseñaron que lo más importante en la vida es solo eso, vivirla. Me hice monitora de un esplai-Casal para niños de entre 6 y14 años, y mi escaso tiempo libre del momento lo dedicaba a mis amigos y a los niños del esplai.

Durante la carrera de Medicina, al poco tiempo de empezar,  en el año 1992, sufrí un ataque de pánico. Sin saber porque lo tuve y pensando que algo malo iba a pasar, busqué ayuda, y conjuntamente con mis padres acabé en un médico especialista en psiquiatría el cual tuvo la genial idea de tacharme de “depresiva”. Este profesional, que fumaba como un carretero en la consulta mientras visitaba, tuvo la osadía de decirme que siempre necesitaría medicación y que lo mío no tenía cura. Como no le hice mucho caso, busque en otros lugares alguien que pudiera ayudarme y opté por las medicinas alternativas. La verdad es que lo pasé muy mal, porque entré en una rueda de ansiedad y agorafobia que me hacía muy difícil ir a la universidad cada día. Decidí que nada impediría que siguiera con mi vida, y a pesar de que cada día salir de casa era un sufrimiento para mí, conseguí no darme por vencida y superé el problema sin medicación, con refuerzos positivos y haciendo distintas terapias para superar la ansiedad y la agorafobia. En esos momentos no me preguntaba el “por que” de lo que me estaba pasando, solo quería resolverlo. Y lo conseguí. Y este problema me ayudó a conocer una gran parte de toda la medicina alternativa que desconocía hasta el momento. Aprendí que cada uno es DUEÑO DE SU DESTINO. Entendí, por mi experiencia personal, que al igual que somos nosotros los que enfermamos, somos los únicos que tenemos el poder de curarnos. Hice la carrera en la UAB y el Hospital de la Vall d’Hebron, de donde también conservo una buena amiga, y muchos compañeros de trabajo. Rodeada de un ambiente muy diferente al entorno de mis amistades, observe como el ser humano, independientemente de su cultura, sexo o condición social, siente de la misma forma y se mueve igual. Me llamaba la atención el movimiento de las personas, su actitud corporal y su expresión facial. Aprendí a leer en los ojos de la gente, en sus miradas y sus movimientos, y me fascinaba ver las increíbles coincidencias entre distintas personas.

Cuando acabé la carrera hice la residencia en el Hospital de Can Ruti, Badalona. Me formé como farmacóloga clínica vía MIR. Fue una época donde alternaba momentos muy felices con situaciones de mucha tensión emocional. Conocí a alguien que marcaó mi vida para siempre, una persona de la cual creía estar enamorada. Tuve un problema de dependencia emocional y por mi afán innato o infantil de cuidadora, me aferré a una persona con muchos problemas emocionales, creyendo que estaba enamorada. Gracias a esta experiecia me puse en contacto con una gran profesional en terapia bioenergética.  Aquí empecé a darme cuenta de la causa de mis miedos, y del porque en mi vida había ido a parar con gente necesitada de ayuda y enfermos emocionales. Descubrí que estaba rodeada de lo que creía amistades y que no eran más que “chupópteros” de energía, o lo que algunos llaman “gente tóxica” . Aprendí que la responsabilidad de estar donde estaba y de haber pasado por situaciones muy dolorosas era absolutamente mía. Coincidió en el espacio y tiempo la vivencia de la decepción a nivel profesional y a nivel sentimental. A nivel profesional tuve la oportunidad de trabajar en la agencia española del medicamento y en la industria farmacéutica. La política de trabajo en ambos lugares, dependiente de la economía en este país, sobretodo en momentos de crisis económica, deja mucho que desear en mi humilde opinión. Sentí una gran decepción por la manera de trabajar donde lo que prima es el dinero. Y por otro lado me decepcionó la relación sentimental que tenía. Me sentí engañada, manipulada y maltratada. Así que decidí cambiar el rumbo de mi vida, dejé definitivamente lo que se había convertido en una relación emocional tóxica y dejé el mundo de la farmacología. Me puse a trabajar de adjunta en el  servicio de Urgencias de un hospital de ciudad. Paralelamente decidí también formarme en aquello que me dió luz a mis ojos, en aquello que me hizo tomar conciencia de que todo lo que yo observaba de la gente de forma subconsciente durante la carrera, se volvía tangible y explicable por una especialidad reconocida dentro de la psicoterapia que es la BIOENERGETICA. 

Podría seguir contando muchas otras cosas importantes de mi vida, pero creo que con esto queda bastante claro de dónde vengo.

2. A  DONDE VOY…

Gracias a la bioenergética he recuperado mi esencia y lo que yo quiero de verdad. Antes de ser médico he sido paciente. A lo largo de mi vida he tenido leves problemas de salud considerados para muchos de mis compañeros enfermedades crónicas, entre ellos ASMA y MIGRAÑAS. Con mis conocimientos he podido resolver estos problemas sin tratamientos farmacológicos. 

Soy médico, y cada día veo como la gente que enferma tiene un transfondo emocional sin resolver. He aprendido que debemos tratar a las personas y no a las enfermedades.

Durante el camino de mi vida he tenido la gran suerte de coincidir con la Dra. Elena Bejarano, una gran profesional y mejor amiga. Médico como yo y especialista en Acupuntura, Medicina China y Homeopatía. Ambas tenemos un punto en común, que son las personas. Sabemos que cada uno es capaz de curarse, de la misma manera que sabemos que somos capaces de enfermarnos. Tratamos a la gente de forma Integral, cuerpo-mente-emoción. Damos las herramientas necesarias para que cada uno sea dueño de sí mismo y que no dependa de nadie. Sabemos que las emociones se reflejan en el cuerpo y en nuestro entorno. Nos hemos unido con un objetivo común, que eres Tú y tú felicidad. Tú y tu conciencia. Tú y tu estado de ser. Hemos creado una terapia nueva terapia que combina varias metodologías que se adaptan a cada paciente de forma individual. No tratamos enfermedades, tratamos personas. No pretendemos cambiar al mundo, solo que éste sea un lugar mejor y más feliz. Sé que hay gente que piensa que nos movemos contracorriente, pero prefiero ser el “colibrí” de la historia. Y hacia allí es donde voy…

La historia del COLIBRÍ

Se produjo un incendió en la selva, que provocó la huida de los animales lejos del fuego. Mientras corrían alejándose del peligro se cruzaron con un colibrí, el cual volaba hacía el incendió con un saquito de agua agarrado entre sus frágiles patitas. Un elefante le dijo al colibrí  “¿dónde vas?, ¿estas loco?, es un incendio.”. El colibrí le contestó “voy a apagar el fuego”. Y el elefante le volvió a insistir “ es una locura, tú solo no vas a poder”. Entonces el colibrí le respondió “ quizás tengas razón, pero yo al menos cumplo con mi parte” Tras escuchar la conversación todos los animales se detuvieron y decidieron hacer lo mismo que el colibrí, hasta que consiguieron apagar el incendio.