DÍA INTERNACIONAL DEL YOGA

En reconocimiento de su popularidad universal, el 11 de diciembre de 2014, la Asamblea General de las Naciones Unidas proclamaron el 21 de junio como el Día Internacional del Yoga, con la resolución 69/131.

El yoga es una práctica física, mental y espiritual de tradición antigua, que se originó en la India. La palabra «yoga» proviene del sánscrito y significa unidad porque simboliza la unión del cuerpo y la mente

La celebración de este Día sirve para concienciar a la población sobre los beneficios de practicar yoga.

Y qué mejor forma de celebración que con el ritual de los 108 saludos al sol.  

El saludo al sol o  Surya Namaskar, en sánscrito, es una secuencia de 12 posturas que se repiten varias veces, estableciendo una cadencia, donde la respiración marca un ritmo, una danza perfecta, con la intención de transitar la voluntad del pensamiento a través de la experiencia física, es cuando nuestro ego se desnuda para dejar a nuestro verdadero ser interno aparecer. Cuerpo, mente y alma en conjunción.

108, número de cuentas que contiene el Japa Mala, el rosario de repetición, con el que se lleva el registro de las recitaciones de los mantras, además sus números nos acercan a un gran significado, el 1, sería el todo, la unidad, el 0, el vacío, aquello que puedo llenar y el 8, el eterno símbolo del infinito. Nuestra conexión con el Universo, nuestra capacidad de renacer, y las infinitas posibilidades para nuestra realidad.

21 de Junio, solsticio de verano, dónde surge el momento mágico para soltar a través de la práctica yóguica todos nuestros fantasmas, nuestros bloqueos y anclajes que muchas veces definen a nuestro ego, para renacer desde la luz interna de nuestro ser y mostrar la verdadera autenticidad.

Os invito a participar de este día donde la energía de muchas personas del planeta estarán conectadas. Dedica tu ofrenda, tu Sankalpa, para un fin, tuyo, para alguna persona en especial o bien para una intención global. 

Feliz día

NAMASTÉ

Meditar, ¿Por qué? y ¿Para qué?

Vamos a dar un paseo por nuestra vida occidental, dónde nuestro día tras día es la rapidez, lo inmediato, ser productivo y ser supuestamente eficiente. Esto supone que a lo largo de nuestro día, uno cualquiera, tenemos que llevar a cabo gran número de tareas.

El funcionamiento de nuestro cerebro crea unos sistemas automáticos aprendidos ( un programa) para ergonomizar todas las acciones que tenemos que hacer. No podemos estar pensando de forma consciente en cada una de ellas, son respuestas automáticas, desde las más sencillas como levantarnos de la cama, ducharnos, preparar el café, revisar los mails, coger el coche, dirigirnos al trabajo, a ver a la familia, comprar, y un largo etcétera que ya conocéis, hasta la forma que tenemos de pensar y sentir y nos lleva a reaccionar delante de nuestro  entorno.

Todas estas respuestas automáticas que tenemos, nuestro piloto automático, vienen determinadas por nuestros aprendizajes y repeticiones de los mismos y  nuestros pensamientos y nuestras emociones repetitivas que hemos aprendido a lo largo de nuestra historia personal y que determina nuestra personalidad.

Nuestra forma de pensar y de sentir crea nuestra realidad personal, es decir, interpretamos la realidad que nos rodea a través de nuestros sentidos.

Ahora bien, el hecho de vivir de forma continua en pilotó automático nos lleva a repetir de forma casi constante cómo nos sentimos. Ese pensamiento – sentimiento nos lleva a la experiencia que nos reafirma como pensamos y como sentimos, nos reafirma quienes creemos SER, y ello nos aleja de nuestra capacidad de ser creadores, nos limita nuestra fantástica capacidad de reinventarnos.

Déjame que te cuente. Tenemos una capacidad como seres humanos, la metacognición, que nos permite ir más allá de los pensamientos, podemos observarlos, detenerlos e incluso cambiarlos. En este proceso interviene nuestro lóbulo frontal, el centro creativo de nuestro cerebro, y cuando lo activamos, lo encendemos, comienza a reclutar nuevos circuitos cerebrales, activa nuevas secuencias, patrones y combinaciones neuronales. Cada vez que hacemos esto, no sólo estamos cambiando nuestra mente ( que es nuestro cerebro en acción) sino que estamos cambiando nuestro cerebro.

Una vía importante para poder realizar este proceso es la MEDITACIÓN,donde se enseñan métodos para aprender a ser conscientes de los pensamientos y sentimientos subconscientes o inconscientes. El propósito es ir más allá de la mente analítica, pasar de la mente consciente a la subcosciente. Si accedemos a nuestro programa inconsciente, el que nos mantiene en nuestro piloto automático de pensar y sentir, donde día tras día se hace presente nuestro miedo, frustración, ira, tristeza, … ¿podríamos cambiar el programa subconsciente? ¿ qué pasaría si aprendieras a mantener el cerebro y el cuerpo en el momento presente una y otra vez? Si no continuaras viviendo en tu pasado y así crear tu presente y por tanto tu futuro.

El objetivo de la meditación no es controlar tus pensamientos sino dejar de permitir que te controlen a tí, así te darías el permiso de adentrarte en lo desconocido, de aventurarte a crear nuevas experiencias.

Recuerda , toda creación comienza con un pensamiento.